miércoles, 7 de marzo de 2012
El espejo
Luego de una larga noche, me desperté. Había tenido un sueño muy pesado y no había soñado. Últimamente siempre soñaba. Al levantarme, ví la figura de mi madre en el espejo, la cual, rápidamente, se desvaneció.Asustado e ignorando lo sucedido, me serví mi té negro de todas las mañanas. Me quedé mirando por un largo rato el fondo de la taza. Estaba cansado y de esa manera sentía que mis párpados no me pesaban tanto. En el reflejo del té quieto, ví la imagen de mi padre. Me asusté y la taza de me cayó al suelo. El ruido del vidrio roto era similar al de la tiza contra el pizarrón. Parecía romperse en cámara lenta. Retrocedí lentamente hacia atrás cuando tropecé con una silla y, al levantarme, aparecí en mi jardín de la infancia. De repente, muchos teléfonos comenzaron a sonar y me ví sentado en mi silla de trabajo. Al atender uno de los teléfonos, escuché a mi esposa diciendo que había nacido mi única hija y ya no estaba en el trabajo, sino, nuevamente en mi casa. Solo. Como siempre. Me dirigí hacia el baño y ví el rostro de mi hija en el espejo y me dijo estas palabras que me ayudaron a darme cuenta de que mi jornada humana había terminado." Lo que acabás de ver, son espejos de tu vida. Date vuelta. No es ésta tu casa." Al voltear, no había nada. Todo era negro con un pequeño puntito blanco que se desvanecia y se hacia, cada vez, mas pequeño. Me sentía relajado y ya no eran los párpados ni el cuerpo lo que me pesaban, si no, el alma.
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