Helena soñó que quería cerrar la valija y no podía, y hacía fuerza con las manos, y apoyaba las rodillas sobre la valija y se sentaba encima, y se paraba encima, y no había caso. La valija, que no se dejaba cerrar, chorreaba cosas y misterios.
E.G
domingo, 12 de agosto de 2012
Cuando es verdadera, cuando nace la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada.
E.G.
miércoles, 1 de agosto de 2012
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