jueves, 24 de noviembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

La cantante calva

Sr.Martin: Entonces, estimada señora, creo que ya no cabe duda, nos hemos visto ya y usted es mi propia esposa... ¡Isabel, te he vuelto a encontrar!

Sra.Marin: ¡Donald, eres tú, darling!


Mary: Isabel y Donald son ahora demasiado dichosos para que puedan oírme. Por lo tanto, puedo revelarles a ustedes un secreto. Isabel no es Isabel y Donald no es Donald. He aquí la prueba: la niña de que habla Donald no es la hija de Isabel, no se trata de la misma persona. La hijita de Donald tiene un ojo blanco y otro rojo, exactamente como la hijita de Isabel. Pero en tanto que la hija de Donald tiene el ojo blanco a la derecha y el ojo rojo a la izquierda, la hija de Isabel tiene el ojo rojo a la derecha y el blanco a la izquierda. En consecuencia, todo el sistema de argumentación de Donald se derrumba al tropezar con ese último obstáculo que aniquíla toda su teoría. A pesar de las coincidencias extraordinarias que parecen ser pruebas definitivas, Donald e Isabel, a no ser padres de la misma criatura, no son Donald e Isabel. Es inútil que el crea que ella es Isabel, es inútil que ella crea que el es Donald: se equivocaron amargamente. Pero ¿Quién es el verdadero Donald? ¿Quién es la verdadera Isabel? No lo sé. No tratemos de saberlo. Dejemos las cosas como están.(Da algunos pasos hacia la puerta y luego vuelve y se dirige al público) Mi verdadero nombre es Sherlock Holmes.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Solo cuando el ultimo arbol este muerto, el ultimo rio envenenado, y el ultimo pez atrapado, te daras cuenta que no puedes comer dinero
"(...)No les preocupa saber cuál es la causa de la bondad, y entonces, ¿por qué quieren averiguar el otro asunto? Si los liudos son buenos es porque les gusta, y ni se me ocurriría interferir en sus placeres, asi que lo mismo deberían hacer en el otro negocio. Y yo soy cliente del otro negocio. Además, la maldad es cosa de yo, del tú o el mí en el odinco de cada uno, y así es desde el principio para orgullo y radosto del viejo Bogo. Pero el no-yo no puede tener lo malo, de modo que los vecos del gobierno y los jueces y las escuelas no pueden permitir lo malo, pues no pueden admitir el yo. ¿Y acaso nuestra historia moderna, hermanitos míos, no es el caso de los bravos y malencos yoes peleando contra esas enormes maquinarias? Todo esto lo digo en serio, oh hermanos. Pero lo que hago lo hago porque me gusta."

La naranja mecánica.
quizá la vida sea el tercer sueño concéntrico del que uno despierta cuando se muere