"Un vago desengaño deformaba y desteñía los sentimientos y las alegrías a que estaba acostumbrado. El jardín ya no tenía perfume, el bosque no me atraía; el mundo a mi alrededor parecía un saldo de cosas viejas, gris y sin atractivo; los libros eran papel y la música ruido. Así van cayendo las hojas de un árbol otoñal, sin que él lo sienta; la lluvia, el sol, el frío resbalan por su tronco, mientras la ida se retira lentamente a lo más íntimo y lo más recóndito. El árbol no muere, espera."
Demian de Hermann Hesse.
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