Sr.Martin: Entonces, estimada señora, creo que ya no cabe duda, nos hemos visto ya y usted es mi propia esposa... ¡Isabel, te he vuelto a encontrar!
Sra.Marin: ¡Donald, eres tú, darling!
Mary: Isabel y Donald son ahora demasiado dichosos para que puedan oírme. Por lo tanto, puedo revelarles a ustedes un secreto. Isabel no es Isabel y Donald no es Donald. He aquí la prueba: la niña de que habla Donald no es la hija de Isabel, no se trata de la misma persona. La hijita de Donald tiene un ojo blanco y otro rojo, exactamente como la hijita de Isabel. Pero en tanto que la hija de Donald tiene el ojo blanco a la derecha y el ojo rojo a la izquierda, la hija de Isabel tiene el ojo rojo a la derecha y el blanco a la izquierda. En consecuencia, todo el sistema de argumentación de Donald se derrumba al tropezar con ese último obstáculo que aniquíla toda su teoría. A pesar de las coincidencias extraordinarias que parecen ser pruebas definitivas, Donald e Isabel, a no ser padres de la misma criatura, no son Donald e Isabel. Es inútil que el crea que ella es Isabel, es inútil que ella crea que el es Donald: se equivocaron amargamente. Pero ¿Quién es el verdadero Donald? ¿Quién es la verdadera Isabel? No lo sé. No tratemos de saberlo. Dejemos las cosas como están.(Da algunos pasos hacia la puerta y luego vuelve y se dirige al público) Mi verdadero nombre es Sherlock Holmes.
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